En el País de hoy:
Bernanke garantiza a los mercados que la Fed está lista para actuar "en caso de necesidad"
El jefe del Banco Central de EE UU señala que todo dependerá de si las perspectivas se deterioran notablemente, tras la revisión a la baja del crecimiento económico en el segundo trimestre.

La economía de Estados Unidos no crece ni lo deseado ni tampoco lo esperado. El Departamento de Comercio acaba de rebajar en ocho décimas la expansión registrada en el segundo trimestre, a una tasa anualizada del 1,6% del producto interior bruto. La cosa pudo ser peor, porque Wall Street anticipaba una revisión de al menos un punto respecto al 2,4% anunciado hace un mes.
Para Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, la recuperación tiene menos vigor de lo que se esperaba y la situación del mercado laboral es decepcionante, por lo que la Fed está siguiendo de cerca la situación para activar estímulos monetarios en caso de necesidad, es decir, en el caso de que la economía se deteriore más.
En El País del 24 de agosto:
El fin de los estímulos deprime la vivienda en EE UU
Las ventas de inmuebles usados registraron en julio un desplome del 27,2%, la mayor caída mensual que se recuerda en el indicador mensual de la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios.

Decepción, mucha decepción. Y miedo, porque son muchos los analistas los que alertan de que si la vivienda no mejora pronto, la recaída en la recesión será inevitable. Las ventas de inmuebles usados registraron en julio un desplome del 27,2%, la mayor caída mensual que se recuerda en este indicador que publica cada mes la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios.
Del 25 de agosto:
El dato de vivienda crea más dudas sobre la recuperación en EE UU
Las ventas de inmuebles listos para estrenar han caído un 12,4% en julio.
Si había alguna esperanza, aunque fuera mínima, de que este iba a ser el verano de la recuperación en Estados Unidos, o al menos en el sector de la vivienda, se ha derrumbado. Las ventas de inmuebles listos para estrenar han caído un 12,4% en julio. Wall Street esperaba un aumento, lo que ha sentado aún peor. Este dato sigue a la caída del 27,2% en las viviendas usadas ese mes. Los constructores inmobiliarios en EE UU están vendiendo nuevas casas a un ritmo de 276.000 unidades anuales. Es el más lento registrado para un mes de julio, lo que significa que habrá más inmuebles apilándose en el mercado esperando comprador. Los economistas esperaban que subieran a las 333.000 unidades, tras un incremento del 12,1 % registrado en junio.
De nuevo, como quedó constatado ayer, ni la bajada de precios ni los bajos tipos de interés están siendo suficientes para animar a un consumidor que está enrocado. Y esta depresión que vive el mercado inmobiliario se hace notar también en el valor de los inmuebles de reciente construcción, cuyo precio está al nivel más bajo desde diciembre de 2003, en los 204.000 dólares.

Desde China según Le Monde del 23 de agosto llegan noticias también preocupantes. Los precios de las viviendas habrían aumentado un 10,3% en un año aun cuando se estima que existen unos 64,5 millones de viviendas vacías. Las clases medias ya no pueden conseguir una vivienda digna. ¿Os suena esto de algo? Nuestros amigos inversores chinos vuelven a cometer los errores de Americanos y Europeos especulando con los inmuebles que sirven menos para vivir que para hacer negocio en los parqués.
Tengo que apuntar aquí a modo de recordatorio que el sector inmobiliario ha sido el principal causante del desastre financiero. En efecto La mayoría de productos derivados que constituyen los activos tóxicos de la banca proviene de este sector. Ello explica que cada noticia relativa a este mercado provoque reacciones brutales en un sentido u otro en las bolsas del mundo entero.
En uno de sus análisis desde el parque del 25 de agosto, CLAUDI PÉREZ de El País escribe:
El retorno del miedo

Vuelve el miedo a la Bolsa. Y eso se traduce en la huida de los inversores hacia activos más seguros: francos suizos (en niveles inéditos en los últimos años), oro (cerca de máximos históricos, por encima de los 1.200 dólares por onza) y deuda pública alemana y estadounidense. La rentabilidad del bono alemán está en niveles mínimos desde la caída del Muro: desde que hay datos en los monitores de Bloomberg. Esta vez, el miedo aparece por varios flancos: el hundimiento de la venta de viviendas en Estados Unidos y el aumento del déficit público alemán, entre otros indicadores, alentaron ayer el pesimismo acerca de una posible recaída en la recesión y las Bolsas de todo el mundo lo notaron, con caídas que oscilaron entre el 1% y el 2% en las principales plazas, y que se fueron hasta el 6% en el caso de Irlanda, cuyos bancos podrían necesitar nuevas inyecciones de capital.
Después de dos años de ayudas masivas e inyecciones de dinero la economía se obstina en seguir estagnante y el desendeudamiento tanto público como privado no hará más que empeorar las cosas. La explicación es bastante simple. Nada de lo que nos ha sumido en la crisis más grave desde los años treinta ha cambiado. El capitalismo financiero especulativo y parasitario sigue exacerbando los desequilibrios, demoliendo con sus exigencias de rentabilidad la economía productiva mientras las instituciones de control se han transformado en instrumentos de maquillaje al servicio de banca y grandes multinacionales. Se sigue endiosando la productividad aniquiladora de empleo y el desempleo crónico y masivo constituye un chantaje ideal para que los que tienen aún la fortuna de tener un empleo trabajen más por menos. Evidentemente esta situación no hace más que acelerar el descalabro final porque no es generadora de riqueza y hunde la demanda. Para agravar la situación el escaso crecimiento observado estos últimos meses ni tan siquiera ha conseguido detener la destrucción de empleo.

Se especula con la posibilidad de que después de un periodo de desinflación causado por una caída de la demanda le siga otro de hiperinflanción correspondiente a la enorme masa monetaria circulante para que los estados puedan absorber deuda.
Por otro lado Algunos de los principales bancos del mundo han iniciado una campaña internacional para animar a sus clientes corporativos a usar el yuan en lugar del dólar para los acuerdos comerciales con China, informaba ayer el Financial Times. HSBC y StanChart están entre una serie de bancos globales (incluidos Citigroup y JPMorgan) que llevan a cabo campañas en Asia, Europa y Estados Unidos para promocionar el yuan entre las compañías. El fenómeno favorece la pretensión de Pekín de que el yuan pase de ser una moneda doméstica a una divisa de cambio global como el dólar o el euro (de El País de ayer). Si China decide deshacerse hasta cierto limite de sus divisas en Dolares, ésta moneda entraría en una fase de devaluación de impredecibles consecuencias, entre otras para el comercio mundial . En cualquier caso da la sensación de que estamos ante un mundo inestable y que va a la deriva.